Fool´s ghost – Dark woven light

La tragedia personal convertida en arte

Todo proyecto musical contiene una esencia que proviene, al menos parcialmente, de sus propios fundadores. El carácter, las experiencias vitales o los traumas se filtran a través de las composiciones impregnando la música que practican.

Fool’s Ghost es un ejemplo perfecto de ésta afirmación. El dúo de Louisville, Kentucky, compuesto por  Amber Thieneman (Sandpaper dolls, Liberation prophecy) y Nick Thieneman (Young Windows, breather resist) nace como respuesta a una tragedia familiar en la que el matrimonio sufrió una gran y cercana pérdida.

Dark woven light es su primer trabajo y en él exploran emociones y experiencias derivadas del trágico episodio. La ausencia, el dolor o la pérdida barniza este ejercicio de exposición del sufrimiento más íntimo. Es precisamente ésta intimidad una de las características más destacadas del álbum. Cada canción parece ser el  fruto una disección emocional que muestra todo el proceso interior que acompaña a una situación personal tan extrema de pérdida.

La voz de Amber es sin lugar a dudas el pilar fundamental sobre el que se asienta toda la obra. Delicada y suave, es capaz de transmitir un mensaje, que durante la práctica totalidad del disco es sombrío, con una gracilidad y ternura que lo impregna todo. Lejos de parecer una elegía trágica o de producir en el oyente congoja y abatimiento, pareciera un abrazo protector, un ejercicio de dolor compartido, íntimo, liberador.

A pesar de su protagonismo, la voz se acompaña de todos los elementos necesarios para brillar y descargar toda su energía. Apenas un punteo de guitarra, una percusión minimalista y algún sintetizador o teclado muy atmosférico son más que suficientes para completar una fórmula que, sin resultar extraña, sí es dificilmente etiquetable. No es dark folk, ni post rock, ni acústica y a la vez lo es todo…

La sencillez de las composiciones encajan más con el territorio de lo ambiental, el folk, dark folk e incluso el neofolk con espíritu de cantautor, pero tiene un pulso oscuro y enérgico que llega a utilizar alguna guitarra eléctrica de manera tenue y llega a tocar estilos como el bluegrass. El trabajo de Nick resulta estimable, ya que logra desarrollar una instrumentación que ejerce como escenario perfecto, sobre el que la voz puede desplegar toda su gama de recursos, sin resultar insulsa ni demasiado plana.

La conjunción de ambos factores demuestra la compenetración perfecta entre ambos miembros, poniendo de manifiesto el ejercicio de profunda intimidad que convierte Dark woven light en algo más que una obra musical. Es el relato de un dolor susurrado casi en forma de confesión compartida, un abrazo que abre la hermética estancia en la que yacen las heridas del pasado.

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