Maud the Moth – Orphnē

Abiertas todas las cerraduras, nos rendimos a la excelencia

Ateneo Oculto, apenas dados sus primeros pasos, ha tenido que enfrentarse a un desafío con la publicación del tercer disco de Maud the Moth. ¿Es posible describir lo excepcional, acotar lo inabarcable y aquilatar lo invaluable? Cuestiones que nos asaltan desde la primera escucha de Orphnē, pues ante su intensísimo fulgor cualquier torpe intento de comentarlo palidece. Cegados de tal forma nos hemos retrasado más de lo esperado en darle forma final ya que el disco se publicó el 25 de junio. Lo exponemos finalmente asumiendo que no tenemos suficiente conocimiento, imaginación y criterio para juzgarlo. Sirvan estas línea como invitación a todo ser sintiente atreverse a su escucha…

I put the scepter in your hand and picked one truth.

 

Maud the Moth es la transfiguración en divinidad musical de Amaya López-Carromero; “pianista, cantante y compositora madrileña que pasó gran parte de su infancia y adolescencia estudiando música clásica, escribiendo historias fantásticas y grabando maquetas en el equipo de sonido del salón”. Su sonido se nutre de múltiples referencias, las aportadas por su formación inicial, la fuerza del rock alternativo y el metal de otros proyectos previos, la complejidad rítmica del jazz, la experimentación del art rock y el avant-garde, las texturas del pop orquestal, las raíces musicales del folclore ibérico y la intensidad emocional de “lo post”. Es medio también para expresar y representar experiencias y vivencias personales, así como fantasías y pesadillas vibrantes de una imaginación vivaz. Así ocurre que, aun contando en disco y en directo de forma habitual con colaboradoras, se presentaría en su forma más pura con Amaya en soledad frente al teclado…

 

Antes incluso de AO, nuestros caminos se desarrollaban de forma paralela y cercana; desde los directos con Thiside y la esucha entusiasta de su colaboración en Lunática  con Tenpel. Sería el año 2011 cuando Nooirax nos entregara su primer disco, Home Futile Home, con la promesa de que nos iba a encantar. Y así fue, pero también dio inicio a una serie de desencuentros casuales por los cuales nunca escribimos de este disco ni del también excelente The inner wastelands a pesar de escucharlos con cierta asiduidad. Tampoco llegamos a asistir a sus directos aunque recurriéramos a los testimonios en youtube para vivirlos de alguna forma. Ya fuera presentando sus discos o participando con bandas como Bones of Minerva en el Progstureo, siempre mediaba una coincidencia fatal, una personal rendición a la apatía o una amenaza vírica (en el caso del Cosmic Fest de este año al que casi habíamos decidido asistir por fin).

En la distancia y el silencio seguíamos rindiendo pleitesía convencidas de formar parte de una misma mente colectiva a partir de idear conexiones extraterrenales en cosas como la versión de Childproof (the butcher and the butterfly) de Queen Adreena (en el próximo Laevis escucharemos algo del nuevo trabajo de KatieJane Garside). Sin embargo seguía sin haber alineamiento en nuestros momentos existenciales. Tras el anuncio de nuevo disco y los primeros adelantos de temas nos decidimos a querer escribir sobre él y así fue recibirlo, buscar un momento tranquilo, iniciar el primer tema, Ecdysis, y…

desmoronarnos ante tan tremendo ejercicio de exquisitez. No fue un desvanecimiento repentino a pesar de que las cuatro primeras notas con la voz ya hicieran resonar nuestra amigdala; fue más un dejarse llevar en los requiebros y embriagarse en los adornos. Por un breve momento porque no es un disco destinado a lo solaz y de abandono al placer. Pronto seremos puestos ante nuestro igual e impelidas a romper para poder avanzar en este proceso musicado de muda…

I’ll wear my shiniest smile to confront her, but she´s a black hole swallowing all light.

Quien un agujero negro cósmico en el pecho haya tenido quizá lo entienda; es una sensación físico-mental tan masiva que te dobla y absorbe, te paraliza mientras lo exterior se acelera en el tiempo y te deja atrás. Al no dejar salir la luz quizá temas que tu imagen para el resto se desvanezca; pero también se pasa y extingue…

Sleep my dear.

Siguen los alardes, los recortes melódicos al violín; el caja-bombo-bombo, caja-bombo-bombo, que nos conectan con la memoria musical de nuestros romanceros. Y son ya tantas la referencias, los estados por los que pasamos en el tema, las transformaciones en apenas unos minutos que necesitamos rasgar y salir. Una parte de nosotras desde el pasado nos sigue aferrando mientras empujamos con las extremidades para dejar atrás una inerte carcasa…

You picked all of my locks till I was empty,
till there was nothing left,
till I was broken,
despoilt.

Y finalmente emergemos por completo en la parte final del tema cuando se despliega en toda su gravedad y nos hace arder de emoción. No es un epopeya, en el fondo no es nada heroíco, es la existencia normal en lucha, el ser sujeto consciente y creador de la realidad que la sostiene sobre la espalda cual Atlas. Tampoco, por pequeña que fuera, es una victoria; sólo es un cambio, el inicio de otra etapa.

Decíamos al principio que carecíamos de conocimiento, imaginación y criterio y no era (y sí) un intento grandilocuente ni gratuito de crear impacto o darnos importancia, sino un reconocimiento sincero de que no acabamos de desentrañar sus misterios, interpretar al completo el significado de su letra, ni percibir su muchísimo valor estético y técnico. Habiéndolo escuchado con atención unas cuantas decenas de oportunidades, cambiamos de impresión desde las primeras notas a cuando ahora les intentamos dar orden y coherencia. Seguimos encontrando matices e interpretando de forma diferente cada pasaje… Es un tema que desde la primera escucha tiene ya sitio asegurado en nuestra historia. Si, como cuentan las leyendas, perecemos en concierto, será parte de la playlist que nos acompañará por toda la eternidad.

As the sky cracks, you can finally see your creator crawling on HER knees.

Nos hemos centrado especialmente en este tema porque compendia los muchos valores y las muchas sensaciones y experiencias que en el resto del disco se siguen desplegando. No es nuestra intención alargar intencionadamente el artículo con un comentario (pseudo)creativo de cada canción; creemos que cada una debe vivir su propio proceso en la escucha sin verse excesivamente mediatizada y sacar su propios conclusiones cuando abra la puerta del todo…

Para quien quien seguir leyendo esto; nosotras fuimos tomando notas de forma solitaria sobre cada uno de los temas y luego tuvimos la excelente oportunidad de compararlas con los comentarios que la propia Amaya dedicó a cada una en idioteq de lectura obligatoria según se avance en el disco. Allí cuenta que: He escrito este disco de forma intermitente durante los últimos cinco o señas que han sido especialmente turbulentos. Muchos cambios, adaptaciones y conflictos personales que han llevado a momentos de ruptura en los que la música siempre ha estado ahí para sostenerme.  Es un reflejo que ya creíamos atisbar en el trabajo sin esta referencia de confirmación. Es tan profuso y profundo en detalles y emociones, con letras de múltiples interpretaciones que a veces sentimos como vivencias directas propias, otras comos alegorías con una pequeña rendija para mirar tras el velo y, las menos, como fantasmagorías que nos permitan retirar la vista y olvidar.

Hay dudas, sensación de zozobra e indecisión, que son ampliamente compensadas por la permanente exaltación de las emociones sin trabas. Cómo no sentir cierto frío ante la inseguridad del inicio de Finisterrae, despertar del ensueño en las campanilla de As above so below, curiosidad en la narrativa desestructurada de Momo and the well o el más puro amor incondicional en Epoxy Bonds.

I will hold your hand, as you held mine in the forest and the stone hall.
And your chest will glow.

Es un disco que nos hace rememorar pesadillas de la infancia; así recrea las suyas en The stairwell y la nuestra recurrente en el interior de una casa enorme con paredes transparentes. Solo se veían los marcos de las puertas, las ventanas y la escalera, y un personaje enorme con un mono y el rostro tapado se movía lentamente atrapando a toda aquella que quedara atrapada entre muros tan infranqueables como indetectables. Recordamos que les arrancaba la cabeza y, antes de arrojarlas a una enorme bolsa rastrera, las aplastaba como si una careta se tratase ya que no salía ningún fluído. Aterraba tener al monstruo siempre a la vista; y también la salida pero no ser capaz de alcanzarla. Cada vez que corrías hacia una puerta chocabas con un impedimento y no había referencia alguna para decidir qué camino tomar…

Es un disco que nos contrista; hay momentos en que la crudeza de que soy como el pajarillo que si no canta se muere muestra la brutal normalización de la violencia íntima en el folclore (no creas que porque canto tengo el corazón alegre). Dolorosamente pero no necesariamente para mal, pues defendemos que, como dijera Agustín de Hipona al ser mis lágrimas mi pan de día y de noche, cuanto más dominada por la sed de santidad esté una, tanto más abundante será la fuente de las lágrimas (en la oración originalmente).

Para ella reír era una manera de llorar. Laura Esquivel

Es un disco que nos compunge; ahora sí seguro para bien. No en vano acaba con el lema Givers of grace que inflama nuestro alma con recogijo y dibuja una sonrisa como despedida antes de comenzar de nuevo el ciclo de la Ecdysis. En definitiva, es un disco que nos interpela a hacernos parte de él y vivirlo, dejar de intentar interpretarlo y sentirlo. Ojalá cuando por fin pueda ser llevado a directo, podamos dar por fin testimonio. El 8 de diciembre en Londres Maud será cohorte de Jarboe en Londres, pero la más real posibilidad (crucemos los dedos) será en el Cosmic Fest ya comentado que fue retrasado al 7 de noviembre de este 2020. ¡Y hay nuevo proyecto de shoegaze en ciernes!

No queremos finalizar sin hacer especial mención a colaboradores en el disco como Paúl González a la batería, Guillaume Martin a la guitarra, Alicia García en el violín (ah! el de Epoxy Bonds!) e Iván Caramés en el chelo. En la mezcla y master, Jaime Gómez Arellano (habiendo trabajado con otras bandas que veneramos como Hexvessel, Fen, Oranssi Pazuzu…), producido por el mismo Jaime y Amaya, y distribuyendo Música Máxica, Nooirax Producciones y LaRubiaProducciones.

Underwater, golden threads weave your name on the waves as they crash on the crags.

Referencias:
Gifs de Giulietta degli spiriti (Fellini), Night (Myriam Soler & Cristiane Azem) y Como Agua para chocolate (Alfonso Arau)
Bandcamp 
Artículo en Bring the Noise
Artículo y entrevista en vídeo en Histéricas Grabaciones/

 

 

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