La vecchia dell’aceto

¡Que el Señor refresque su alma!

Retrato de Giovanna Bonanno

Giovanna Bonanno fue una mujer que vivió en Palermo en el siglo XVIII y, aunque era considerada una megara (bruja), lo cierto es que se proporcionaba un sustento a través de la mendicidad en los alrededores del distrito Zisa.

Durante el transcurso del año 1876, llegó a sus oídos la noticia de que una niña había caído muy enferma  tras beber por error “vinagre para piojos”, que su madre había adquirido de un perfumista en la calle Papireto.Este preparado se componía de una mezcla de agua de manantial, vino blanco y arsénico, siendo un efectivo remedio contra los molestos parásitos.

Aunque finalmente la pequeña salvó la vida, tras vomitar lo ingerido con ayuda de aceite, Giovanna intuyó que detrás del incidente podría haber un negocio lucrativo que acabara finalmente con su situación de indigencia. Así fue como, adquiriendo una pequeña cantidad de aquel líquido, procedió a llevar a cabo un macabro experimento.

El nada apetecible aspecto del supuesto Vinagre para piojos.

Tras capturar a un perro callejero y atarlo a la Porta d´Ossuna, le ofreció un trozo de pan empapado en el vinagre para piojos. Poco tiempo después regresó al lugar para comprobar que el animal había muerto siendo que, para su fortuna, no mostraba las señales características de un envenenamiento, como el oscurecimiento de los labios o la contracción espasmódica de los músculos.

No tardó mucho tiempo en hallar en Angela La Fata a su primera clienta. Angela estaba profundamente enamorada Giuseppe Billotta, por lo que resultaba un serio inconveniente para dar rienda suelta a su pasión el hecho de estar casada con otro hombre. Giovanna la proporcionó una pequeña vinagrera con la misma dosis que había utilizado con el can, pero resultó no ser suficiente para acabar con la vida de un hombre adulto. Tras sufrir fuertes dolores estomacales, una segunda dosis acabó con el desdichado cónyuge hospitalizado y aún fue necesaria una tercera para acabar el trabajo.

Obviamente los conocimientos y herramientas que los médicos tenían a su disposición eran muy precarios en comparación con las sofisticadas técnicas actuales, por lo que el hombre murió con gran sufrimiento sin que nadie sospechara la causa.

A partir del rotundo éxito comenzó a referirse a su producto por el misterioso y atractivo nombre de “Vinagre de licor arcano” y al presentarse en casad e la viuda para cobrar su tarifa, realizaba la señal de la cruz diciendo “Que el Señor refresque su alma”.

“U Signuri ci pozza arrifriscari l´armicedda”

Emanuela Molinari fue su segunda clienta. A través de su amiga Margherita Serio, adquirió dos dosis que acabaron con la vida de su marido, el panadero Ferdinando Lo Piccolo.

Busto de Giovanna Bonanno. En absoluto inquietante.

La oleada de misteriosas muertes continuó extendiéndose por Palermo sin levantar la más mínima sospecha, hasta que en cierto punto de su próspero negocio tuvo incluso una socia, Maria Pitarra, que colaboró con ella consiguiendo clientes.

Peppi D´Ancona asesinó a su mujer,  Rosa Coschiera. Rosa Billotta contrató sus servicios en dos ocasiones y Rosalia Consales, en complicidad con su madre Michela Belviso, acabaron con el cónyuge de aquella, Agostino Caracciolo

Giovanna y María se sentían seguras y confiadas, pero cuando Francesco Constanzo murió envenado por su esposa, Rosa Mangano, que mantenía un romance con su jardinero Emanuele Cascino, entró en la ecuación un factor imprevisto. Giovanna Lombardo, incapaz de aceptar la inexplicable muerte de su hijo y el sospechoso nuevo y apresurado matrimonio se la viuda, comenzó a investigar hasta dar con la macabra realidad.

El aspecto que tenía la Piazza Vigliena exactamente en la época de “antiguamente”.

Tras planear cuidadosamente su venganza, fingió ser una clienta más, interesada en adquirir el Vinagre de licor arcano para sus propios fines. Tras acudir al lugar de la transacción con cuatro testigos apresaron a Giovanna Bonanno, que acabó encarcelada en la prisión de Steri, lugar de detención de brujas y herejes.

A finales de 1788 comenzaría un juicio que contaría con los testimonios de seis supervivientes al veneno y el tendero que vendía el vinagre a la acusada. Finalmente, el 30 de Julio de 1789, Giovanna Bonanno y su cómplice Maria Pitarra morían ahorcadas en la Piazza Vigliena tras haber sido atadas, arrastradas por las calles del barrio y obligadas a besar los pies de la horca y de su propio verdugo.

 

 

Nota:

Estos nombres y datos no son fruto de la mera especulación, sino del exhaustivo estudio de los documentos oficiales relacionados con el juicio que el ilustre estudioso Salvatore Salomone Marino realizó en su día. Fruto de esta investigación, Marino elaboró la teoría de que el verdadero nombre de Giovanna Bonanno fue Anna Pantò, casada con Vincenzo Bonanno en 1744.

 

 

Fuentes:

https://palermo.italiani.it

https://www.palermoviva.it

https://it.wikipedia.org/wiki/Giovanna_Bonanno

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