Les Chants du Hasard – Livre second

Paroxismo orquestal para la banda sonora de una pesadilla neoclásica.

Una de las características que hacen del metal uno de los géneros más vivos en el panorama musical contemporáneo es su capacidad de expansión infinita. A pesar de que aún existe un buen número de fervientes reaccionarios, nostálgicos de la escena de los años ochenta y noventa que parecen desdeñar cualquier mutación moderna, el metal en todas sus formas ha continuado expandiéndose, fusionándose con otros géneros y encontrando nuevas maneras de expresar la matriz catártica que forma su esencia.

Todas las formas que ha tomado este tipo de música son válidas y apreciables, también las ahora llamadas clásicas, desde el proto metal hasta el old school death metal, pasando por la first wave of black metal o el heavy metal clásico. Es una cuestión de gusto escuchar sólo una, varias o todas. Tratar de oponerse a la evolución de su sonido es una suerte de censura creativa muy destructiva, como lo sería desdeñar la obra de Verdi, Wagner o Tchaikovsky por tener como favorita la época clásica de Mozart, Beethoven o Sallieri.

A este respecto, la música clásica en su conjunto (no como periodo) ha tenido una fuerte influencia en el metal. Casi todos sus géneros han derivado en un subgénero que contienen el término “symphonic”. Desde los más genéricos como symphonic metal hasta el symphonic black metal, symphonic death metal o symphonic power metal, todos ellos recogen esa herencia instrumental para recrearlo mediante formas sencillas como teclados o complejas y barrocas. Y no solamente a la actuación en vivo junto a orquestas sinfónicas, sino a la propia participación de éstas en la composición del disco, como sucede en el caso de Haggard. Otras formas más concretas como el operatic metal se centran en la incorporación de voces normalmente soprano o mezzosoprano en un marco instrumental bastante variado.

Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que la música clásica ha demostrado ejercer una marcada influencia en casi todos los géneros del metal, aunque es difícil entrever si al revés ha sucedido algo mínimamente similar. Cierto es que existen muchos grupos de música neoclásica que han derivado hacia el neofolk, martial industrial, dark folk y un largo etcétera, pero su naturaleza reside más en una visión más tenebrosa de la música clásica fusionada con estilos modernos, como mucho tangenciales al metal.

El proyecto del multi instrumentista frances Hazard, llamado Le Chants du Hazard realiza el camino inverso, surgiendo como un proyecto de música orquestal y clásica que incorpora elementos de black metal. Entre estos “elementos” no se incluye la guitarra, el bajo ni la batería, de manera que surge otra pregunta de manera instantánea: ¿Puede ser considerado black metal?. Bajo mi punto de vista la respuesta es un rotundo “sí”. El mero hecho de carecer de los instrumentos típicos del género no resta un ápice a esta afirmación, ya que los shrieks agónicos, las estructuras poco convencionales y el especial énfasis en la creación de atmósferas oscuras e incómodas que buscan adentrarse en los aspectos más macabros del arte y la psique humanas están más que presentes en esta obra.

Livre second, como su propio nombre sugiere, es el segundo lanzamiento de Les Chants du Hasard, en el que consolida y amplía lo mostrado en 2017 con el disco homónimo Les chants du hasard.

Las referencias que podríamos nombrar para concretar sus influencias son incontables, no obstante, aunque existe cierta influencia de autores barrocos como o clásicos, es a partir del siglo XIX y la explosión expresiva que trajo el romanticismo cuando encontramos los primeros sonidos más fácilmente reconocibles.

Algunos fragmentos, como la litúrgica “Chant V – La Marche” o los pasajes fluidos al estilo ballet de “Chant VII – L´Eveil” aportan un punto de diversidad al conjunto, pero la constante más presente la hallamos en el dramatismo y la emoción desbocada de Schumann o Wagner, que en ciertos fragmentos nos recordarán a la intensidad paroxística de La Cabalgata de las Valquirias.

El siglo XX y su innovación modernista, que en muchas ocasiones alcanzaba una expresión más oscura, como se puede apreciar en algunas composiciones de Mussorgsky, Prokofiev Shostakovich también tiene una fuerte presencia.

Esta vertiente tenebrosa e inquietante de la música orquestal halla su reflejo también en música neoclásica contemporánea, en bandas como Chaostar y Elend, que trascienden más allá del aspecto musical para construir atmósferas que suenan como la representación musical del infierno dantesco.

Es aquí donde entra el black metal y su inagotable capacidad para hallar una esencia diabólica en la música. Resulta asombroso cómo los gorgojeos guturales y los shrieks encajan de manera tan natural en una composición puramente orquestal, y la razón no es otra que este espíritu mefistofélico que impregna cada nota con un matiz lúgubre.

No será extraño evocar tanto a grupos del estilo de Diabolical masquerade como a los Ulver más vanguardistas. Aunque el ritmo es evidentemente distinto y no encontraremos los  trémolos y blast beats característicos, la sensación de macabro clímax permanece intacta que todo fan del black metal, puristas aparte, podrá disfrutar con intensidad y emoción plenas.

Más allá del debate acerca de si nos encontramos ante una obra de música clásica influenciada por el black metal o viceversa, lo cierto es que Livre second es una obra de arte excelsa con un innegable carácter seminal, que rompe una frontera musical allí donde creíamos haber llegado al final del camino.

 

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