Orbit culture – Nija

La memoria de Gotemburgo

La década de los 2000 fue una época dorada para el death metal melódico. Una innumerable cantidad de bandas alcanzaron una popularidad de alcance mundial desarrollando una escena que tendría gran protagonismo durante unos cuantos años, plantando además la semilla de la que surgiría el melodic metalcore, que haría lo propio posteriormente. El núcleo del que surgía la energía que alimentaba aquella escena musical se hallaba en Gotemburgo. Las formaciones que surgieron en esta ciudad y el gran éxito que cosecharon dieron nombre a una escuela de sonido.

Orbit culture nace en 2013 fruto del legado del melodeath sueco, aunque su bagaje musical es más amplio y contiene influencias de otros géneros. Su tercer álbum, Nija, ha irrumpido con fuerza convirtiéndose en una presencia habitual en medios especializados, redes sociales y listas de reproducción.

Curiosamente el tema que abre el disco, “At the front”, muestra un estilo más cercano a potente groove de Lamb of God que al melodeath, aunque su estribillo pegadizo con voces limpias es una clara reminiscencia de sus predecesores suecos. Justo después, “North star of Nija” y “Day of the cloud” demuestran el gran dominio del cuarteto manejando los tiempos, con pasajes muy contundentes, guitarras pesadas y baterías desatadas, frente a estribillos especialmente melódicos muy herederos de la época post-clayman.

Pero Nija no es un álbum nostálgico que trata de resucitar el espíritu de Gotemburgo, sino que busca su propia esencia, apuntalando su sonido con influencias dispares. Una de las más claras salpica todo el álbum de un tenue pero distinguible matiz industrial que escucharemos muy claramente en “Behold”. En este mismo tema saldrá a relucir algo que ya habíamos intuido anteriormente y que volveremos a escuchar claramente en “Open eyes” y “Mirrorslave” Cuando la voz de Miklas Karlsson se vuelve raspada, recuerda mucho a la de Hetfield. No es la única referencia velada a los incombustibles Metallica, ya que precisamente “Mirrorslave” parece una reinterpretación de “Sad but true” pasado por un filtro melodeath y groove.

El tercio final del álbum no especula con la duración del mismo, reservando algunos de los mejores momentos para acabar muy en alto. “Nensha” y su inicio memorable inicio es la pista más contundente, en contraste con la melancolía de “Rebirth” recordando a los fineses Sentenced. “The shadowing” pone la guinda poniendo de manifiesto una vez más que la imaginativa batería a cargo de Christopher Wallerstedt es uno de los puntos fuertes de Nija. Su épico final nos prepara para “Set us free”, un epílogo de cuerda que nos ofrece unos instantes de calma para procesar la intensidad que hemos vivido durante los anteriores 44 minutos.

Como no podía ser de otra manera, Nija no es un álbum perfecto y parece ir a dos velocidades. A lo largo de los minutos encontraremos fragmentos que resultan realmente llamativos, escapando de las convenciones compositivas del género aun cuando utilizan sus mismas herramientas. “North Star of Nija”, “Nensha” o “The shadowing” llegan a sonar diferente, claramente herederos del death melódico pero con una identidad propia. No obstante no todos los temas son tan memorables y, aunque ninguno de ellos destaca negativamente, sí se evidencia la diferencia entre los más impactantes y aquellos que resultan más convencionales.

Aún con ello, Nija contiene suficientes elementos como para destacar entre el público y la crítica, mostrando un potencial enorme para llegar a manufacturar un disco que roce perfecto en un futuro no muy lejano.

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