Wolves in the Throne Room – Primordial Arcana

Oda la naturaleza

La relación del black metal y la naturaleza es extraña y cautivadora. Merced a una capacidad de evocar imágenes y transmitir sensaciones con su estilo oscuro y agresivo, plasma sin paternalismos la crudeza y voluptuosidad de la vida salvaje. Un enardecimiento muy deudor de la exaltación emocional practicada durante el romanticismo, que no cae en la pura idealización, pues es capaz de mostrar su cara más extrema.

Wolves in the Throne Room es una de las bandas que mejor ha sabido descodificar musicalmente ese lenguaje arcano e invisible que nos conecta con la tierra, un sedimento primitivista que late aún en los rincones más inconscientes de nuestro cerebro.

Salvando el breve acercamiento al ambient y el synth en su Celestite, su sonido se ha caracterizado por un black metal muy orgánico y atmosférico, con algunos tintes folk y ambient que resultan muy inmersivos y solemnes. Primordial Arcana es su séptimo álbum de estudio y en él confluyen algunas de los rasgos que han marcado sus últimos trabajos, mostrándose como una expansión de su universo a nivel estilístico, musical y conceptual.

La primera mitad del álbum se concentra en su vertiente más extrema, la identidad de WITTR permanece intacta, con gran protagonismo de las guitarras y su inapelable capacidad de crear melodías, los shrieks nebulosos y los teclados etéreos. No obstante, algo de Celestite ha quedado incorporado al imaginario sonoro de la banda, puesto que el uso de sintetizadores está más presente que nunca, algo que se hace especialmente evidente en la segunda mitad del disco. En “Underworld Aurora” adquieren un gran protagonismo y en “Masters of Rain and Storm” aparecen como acompañamiento.

Finalizando la escucha, “Eostre” se posiciona cerca del dungeon synth, mientras “Skyclad Passage” es un tema denso y pausado de puro ambient.

Quizá la gran virtud de Primordial Arcana sea, precisamente, haber incorporado en su justa medida elementos como el sintetizador, de manera que no resulte forzado ni disminuya la esencia de la banda. Estas nuevas capas de sonido aportan una mayor profundidad y, si bien no resulta en una obra excesivamente compleja, su carácter atmosférico y la importancia del factor emocional que transmite, hace que requiera una gran atención para sumergirse por completo en la experiencia que propone.

Su loa a la tierra es intensa, honesta y reflexiva pero sensitiva. Profundamente arraigada en el anarco-primitivismo, no encuentro en su mensaje una romantización excesiva del concepto de naturaleza, como tampoco creo advertir una censura del progreso ni de los avances científicos.  Para mí, las filosas guitarras, los gritos desgarrados y las atmósferas gélidas son una visión, desnuda y dolorosa, de la conexión con la tierra que hemos perdido. Más allá de idealizaciones posmodernas lo cierto es que, como especie, hemos quebrado en gran medida ese lazo pulsante que nos une con la naturaleza.

Wolves in the Throne Room es un hilo que nos mantiene en contacto, siquiera metafísicamente, con el latido de nuestro planeta, manteniendo viva una llama que aún crepita en nuestro interior. Ejerciendo como bálsamo espiritual, calma la aflicción de quienes anhelan escapar de un horizonte cementado hacia agrestes parajes, en los que el humano es sólo humano y el sufrimiento existe como agente posible, no como engranaje esencial.

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