¿Quién puede matar a un niño?

Esos locos bajitos

Fue hace unos 10 años cuando me encontré por primera vez con el nombre de esta obra leyendo un libro que me regalaron sobre películas imprescindibles de terror para ver antes de morir y lo que me llamó la atención fue el nombre de su director: Narciso Ibáñez Serrador, nombre que reconocía por los programas de TV Un, dos, tres o Historias para no dormir. Fue este último lo que hizo que me animase a verla, ya que de pequeño tuve la oportunidad de poder ver alg

una de estas historias en reposiciones posteriores del programa. Aún sin ser del todo terroríficas o explícitas, debido a la fuerte censura que sufría el programa por la dictadura que en aquellos años nos adolecía, me mantenían enganchado al televisor y con ganas de más una semana tras otra. A día de hoy, y siendo más consciente de lo que significaron aquellos años de censura, aprecio aún más este hecho. Es por esto que una película como la que hoy nos ocupa no podía llegar hasta 1976, un años después de la muerte del dictador.

Antes de hablar directamente de la película conozcamos un poco más a Narciso, o Chicho como también se le conoce. Nació en Uruguay, hijo de Narciso Ibáñez Menta, director de teatro y figura crucial para el género de terror, sobretodo en america latina, y Pepita Serrador, actriz de teatro argentina, con lo cual no es de extrañar que acabase dedicándose al cine y al espectáculo. De pequeño padeció una enfermedad pariente de la hemofilia, y esto, unido a la separación de sus padres y los constantes movimientos por trabajo de su madre, hicieron de Chicho un niño solitario que se dedicaba a leer y a dejar volar su imaginación. Pasó toda su vida trabajando entre España y Argentina realizando programas de éxito en ambos países y siendo actor y director de obras de teatro. Conociendo un poco más su trabajo y su figura vamos a meternos ya un poco mas con ¿Quién puede matar a un niño?

Tal y como ocurría con las Historias para no dormir esta película nace de una idea sencilla: una pareja de ingeleses va a pasar una luna de miel tardía a una ciudad costera de España, al encontrarse esta ciudad excesivamente bulliciosa preparan un viaje en barca a una pequeña isla en la que Tom había estado siendo más joven, allí se van dando cuenta que puede que sean los únicos adultos en la isla. Cabe destacar que la película es una adaptación de una novela de Juan José Plans.

El inicio de la película ya nos mete de lleno en lo que va a ser una historia dura, con imagenes de archivo en blanco y negro de niños sufriendo por las guerras, el hambre y otras tantas penurias que tienen que soportar por la falta de convivencia que mostramos los seres humanos, y es que siempre es el infante el que más sufre, directa o indirectamente, pero en el caso de esta obra las cosas se van a torcer para los adultos. Desde el inicio van introduciendo diferentes factores que hacen que el espectador se vaya sintiendo incómodo, malas noticias en la televisión, ruido constante y un agobio constante debido al calor que se puede sentir a través de la pantalla. Todo esto unico a la barrera del idioma de nuestra pareja hagan que estén aislados, sentimiento que irá creciendo una vez que se adentren en la isla, y es que los actores Lewis Fiander (Tom) y Prunella Ransome (Evelyn) realmente no entendían bien el idioma. Me detengo un momento para avisar al lector que esta obra carece de sentido alguno si no se ve en su idioma original ya que esta barrera va a perder fuerza y por consiguiente la película.

Lo que más me llamó la atención fue que es una película realizada enteramente de día, y esto es realmente díficil encontrarlo en el género ya, siempre será más sencillo crear incomodidad en un entorno más oscuro, pero no necesita de la oscuridad para hacernos sentir atrapados. Es imposible no pensar en Los chicos del maíz pero estamos ante, lo que es para mí, una obra muy superior, y no por ser anterior si no porque los niñoes en la obra de Chicho se comportan como niños y no como adultos en miniatura y eso es lo que me marcó y el porqué quería rescatar esta película, la carencia de esa inocencia que siempre achacamos a los niños. Pero ahora me aventuro a hacer una comparación no tan obvia, salvando las distancias no podía evitar acordarme de la enorme La matanza de Texas, y es que el calor que comentaba antes, para mí, es un actor más, lo notas desde el primer momento y vez como va desgastando a nuestra pareja, haciendo especial mella en Evelyn, que no lo comenté hasta ahora pero está a punto de ser madre. Además del calor tanto La matanza de Texas como ¿Quién puede matar a un niño? son películas violentas sin necesidad de ser realmente explícitas, tenemos sangre pero en la medida justa para incomodar por medio de la imaginación.

 

Ya que comento esto de la imaginación, en ningún momento, salvo la escena de la playa nos intentan explicar qué está sucediendo, y ni siquiera esta escena es realmente esclarecedora. Esto, a mi juicio, es otro punto a favor de esta obra donde volvemos a conectar con nuestros protagonistas ya que no entendemos que está ocurriendo tan solo podemos elucubrar del porqué los niños se estan volviendo en nuestra contra. Sin alargarme mucho más ni entrar a destacar escenas, y creedme si os digo que podría destacar muchas de ellas ya sea por lo impactante de lo que vemos o de lo que no vemos, quería detenerme en la escena en la que vemos a Tom entrando en una sala y la cámara nos muestra unos niños jugando con algo en el suelo y poco a poco vamos viendo su divertimento: el cuerpo de una mujer semidesnuda. ¿Por qué destaco esta escena? Porque otro de los elementos en los que me fijé cuando la veía fue el uso de la cámara, la película esta llena de planos en picado y contrapicado poniendonos en la piel de los diferentes personajes. En concreto el barrido de la cámara hacia abajo es el que haríamos naturalmente entrando a una habitación con niños jugando en el suelo, poniéndonos una vez más en una tesitura de espectador activo y creando una unión entre nosotros y Tom en este caso.

Para acabar simplemente me queda recomendar a todo el lector a darle una oportunidad a esta película si no la ha visto y a pensánselo dos veces antes de criticar el cine que se realiza en nuestro país, es posible que para sorprendernos tengamos que buscar más allá de las salas de cine o recurrir a 1976.

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